* Avanza del microscopio a la ONU. La capilaroscopia es una técnica diagnóstica no invasiva que permite observar, mediante microscopía, los capilares del pliegue ungueal, revelando información valiosa sobre la microcirculación.
Sección de G.
Adolfo Ruiz J.
CDMX 15 diciembre de 2025.- El avance de la medicina
preventiva en México ha encontrado en el Dr. Víctor Alfonso Abuadili Garza a
uno de sus impulsores más sólidos y visionarios, un médico e investigador que
ha sabido articular el rigor científico con una mirada profundamente humana de
la salud. Su trabajo se ha posicionado en un punto clave del debate
contemporáneo: la necesidad de abandonar un modelo médico reactivo para
transitar hacia uno verdaderamente preventivo, capaz de anticiparse a la
enfermedad antes de que esta se manifieste de forma irreversible. En ese
tránsito, la capilaroscopia se ha
convertido en una de sus principales herramientas, resignificada y ampliada más
allá de su uso tradicional en la reumatología.
La capilaroscopia
es una técnica diagnóstica no invasiva que permite observar, mediante
microscopía, los capilares del pliegue ungueal, revelando información valiosa
sobre la microcirculación. A nivel internacional, esta técnica ha sido
reconocida por su utilidad en la detección temprana de alteraciones vasculares
asociadas a enfermedades autoinmunes y trastornos sistémicos.
Sin
embargo, el aporte del Dr. Abuadili ha sido llevarla a un
terreno aún más amplio: el de la prevención metabólica, demostrando que los
cambios microscópicos en los capilares pueden ofrecer señales tempranas de
riesgo en padecimientos altamente prevalentes como la diabetes tipo 2, la
hipertensión arterial, la obesidad y otros desórdenes metabólicos que hoy
representan algunos de los mayores desafíos de salud pública en el mundo.
Esta
visión quedó plasmada en su artículo científico “Capilaroscopía, la herramienta
diagnóstica de una nueva medicina individualizada basada en evidencias”,
publicado en Sapiens in Medicine Journal, donde expone cómo ciertas variaciones
microvasculares pueden funcionar como marcadores anticipados de deterioro
metabólico. En dicho trabajo, el médico mexicano plantea que la observación de
la microcirculación no solo describe el estado actual del organismo, sino que
permite inferir tendencias futuras, abriendo la puerta a intervenciones
tempranas que reduzcan complicaciones clínicas y costos sociales asociados a
enfermedades crónicas.
La capilaroscopia, no obstante, forma parte de un modelo
integral más ambicioso desarrollado por el propio especialista: el Sistema
ATDM (Aplicación de Técnicas para el Diagnóstico Metabólico). Este
esquema articula distintas herramientas de evaluación corporal, como la
bioimpedancia y la corneometría, con el objetivo de construir un mapa
detallado del metabolismo humano. Bajo esta lógica, el cuerpo es entendido como
un sistema dinámico, donde pequeños desequilibrios pueden generar efectos en
cascada si no son detectados a tiempo. El Sistema ATDM propone, así, una
lectura anticipada del riesgo, alineándose con las tendencias globales de la
medicina personalizada y basada en evidencias.
El
enfoque del Dr. Abuadili parte de una premisa clara: en un contexto marcado
por el estrés crónico, la mala alimentación, el sedentarismo y la privación
del sueño, esperar a que la enfermedad se manifieste resulta no solo
ineficiente, sino éticamente cuestionable. Desde su perspectiva, la medicina
del siglo XXI debe actuar antes del daño, apostando por diagnósticos tempranos
que permitan modificar hábitos, corregir desequilibrios y preservar la calidad
de vida. Esta visión coincide con las recomendaciones de organismos
internacionales como la Organización Mundial de la Salud, que desde hace años
subraya la importancia de la prevención como eje central de los sistemas
sanitarios.
El
compromiso del médico mexicano trasciende el ámbito clínico y académico.
Consciente de que el acceso a tecnologías diagnósticas sigue siendo desigual,
ha impulsado iniciativas comunitarias como la Red de Bienestar Integral, un
proyecto orientado a acercar herramientas de prevención a poblaciones con
recursos limitados. En este esfuerzo, la ciencia deja de ser un privilegio y se
convierte en un instrumento de equidad, capaz de impactar directamente en
comunidades históricamente marginadas de los servicios de salud especializados.
Esta
visión social fue la que lo llevó a escenarios de alcance internacional. Su
participación como orador en la Organización de las Naciones Unidas marcó un
punto de inflexión en su trayectoria, al presentar propuestas vinculadas a la
salud preventiva en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la
Agenda 2030. En ese espacio enfatizó: “El derecho a la salud no puede
disociarse del acceso equitativo a la innovación médica, subrayando que la
prevención también es una forma de justicia social y una estrategia clave para
el desarrollo sostenible”.
En
entrevistas y foros especializados, el especialista ha explicado que el Sistema
ATDM nació de una inquietud constante: detectar la enfermedad antes de que esta
se vuelva visible. Para ilustrarlo, suele comparar el metabolismo humano con
una sinfonía en la que pequeñas notas fuera de lugar pueden anticipar un
colapso mayor. Identificar esas variaciones tempranas permite intervenir con
oportunidad, evitando consecuencias más graves y devolviendo a la medicina su
dimensión más humana, aquella que acompaña, previene y cuida, en lugar de
limitarse a tratar.
La trayectoria del
Dr. Víctor Abuadili Garza
sintetiza una convergencia poco común entre investigación científica,
incidencia internacional y activismo social. Desde la aplicación clínica de la
capilaroscopia hasta su presencia en foros globales y su trabajo comunitario,
su propuesta plantea un futuro donde la salud se construye día a día, fuera y
dentro del hospital. En esa visión, la prevención deja de ser un discurso
abstracto para convertirse en una práctica concreta, capaz de transformar vidas
a partir de algo tan pequeño, pero tan revelador, como un capilar.