* Datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) señalan que más del 40% de las mujeres en México no acude de manera regular a revisiones ginecológicas
Sección de G.
Adolfo Ruiz J.
CDMX enero 2026.- El inicio de un nuevo año suele venir acompañado de
propósitos vinculados al bienestar, aunque la salud femenina rara vez ocupa un
lugar prioritario dentro de esa lista a pesar de que los datos muestran una
necesidad persistente de atención oportuna. Especialistas coinciden en que
integrar el cuidado de la salud como un objetivo de año nuevo no requiere
cambios radicales ni exigencias imposibles, sino información, constancia y una
relación más consciente con el propio cuerpo, entendiendo que este cambia a lo
largo de la vida y demanda cuidados distintos en cada etapa.
Datos de la
Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) señalan que más del 40% de las
mujeres en México no acude de manera regular a revisiones ginecológicas. Esta
falta de seguimiento preventivo se refleja en indicadores de salud pública: el
cáncer cervicouterino continúa entre las principales causas de
mortalidad femenina, a pesar de que su detección temprana permite tasas de
supervivencia significativamente más altas, de acuerdo con cifras de la Secretaría
de Salud y la Organización Mundial de la Salud. Estas cifras impactan
tanto a mujeres jóvenes en edad reproductiva como a aquellas que atraviesan
etapas posteriores, lo que evidencia que la prevención no es exclusiva de un
solo momento de la vida.
La prevención permite detectar riesgos antes
de que se conviertan en problemas mayores. La evidencia médica muestra que
múltiples padecimientos pueden identificarse en etapas tempranas cuando existe
una atención periódica, incluso en ausencia de síntomas evidentes. Desde la
adolescencia, pasando por la etapa reproductiva, el embarazo, el posparto y la
menopausia, el seguimiento médico permite anticipar desequilibrios hormonales,
metabólicos o ginecológicos que suelen manifestarse de manera distinta según la
edad y el contexto biológico de cada mujer.
La salud
femenina requiere seguimiento continuo, no atención reactiva. Una proporción
relevante de mujeres que acuden por primera vez a consulta no había tenido una
revisión ginecológica en más de un año, aun encontrándose en edades de alta
actividad reproductiva y hormonal. Este patrón refleja una atención centrada en
la urgencia y no en el acompañamiento médico sostenido, lo que limita la
detección oportuna de cambios que, en muchas ocasiones, se desarrollan de forma
silenciosa con el paso del tiempo.
“Pensar la salud femenina como un propósito de
año nuevo implica entenderla como un proceso continuo, no como una acción
aislada. Cuando la atención médica se limita a reaccionar ante la urgencia, se
pierde una parte fundamental del cuidado de la salud femenina”, explica Aránzazu
Canal Lavíne, Directora de
Operaciones de Grupo Reina Madre. “Desde una perspectiva clínica, la
prevención permite observar cambios sutiles que no siempre generan molestias
inmediatas, pero que pueden aparecer en distintas etapas de la vida y
evolucionar en condiciones de mayor complejidad si no se identifican a tiempo”.
Contar
con información confiable reduce diagnósticos tardíos. La Organización Mundial de la Salud
ha señalado que la desinformación y los mitos en torno a la salud femenina
continúan siendo un factor determinante en la postergación de la atención
médica. La falta de claridad sobre estudios preventivos, periodicidad de
revisiones y riesgos específicos asociados a cada etapa de la vida influye
directamente en la toma de decisiones y en la percepción de cuándo “es
necesario” acudir al médico.
“La salud femenina no puede abordarse desde
generalidades”, afirma Aránzazu Canal. “El cuerpo de una
mujer cambia de manera constante a lo largo de su vida, y esos cambios están
influenciados por factores hormonales, metabólicos y biológicos que no son
iguales en la adolescencia, durante la maternidad o en la menopausia. Pensar
que las mismas recomendaciones aplican de forma universal es una de las
principales limitaciones en la atención médica”.
El cuerpo femenino cambia a lo largo de la vida y
no responde a reglas universales. Especialistas subrayan que factores como la
edad, el contexto hormonal y las condiciones metabólicas influyen de manera
directa en la salud, por lo que la atención médica debe ajustarse a cada etapa
y no basarse en esquemas homogéneos.
Integrar el cuidado
de la salud
como un hábito constante, impacta directamente en la calidad de vida. Los
mayores beneficios se alcanzan cuando el autocuidado se incorpora de forma
gradual y sostenida, entendiendo que las necesidades cambian con el tiempo y
que el acompañamiento médico debe evolucionar junto con el cuerpo.
Para los
especialistas, el comienzo del año representa una oportunidad para replantear
prioridades desde una visión preventiva. Incluir la salud femenina como uno de
los propósitos de año nuevo responde a una necesidad estructural: avanzar hacia
una atención más informada, constante y alineada con las particularidades del
cuerpo femenino en cada etapa de sus etapas.
Acerca de Grupo
Reina Madre
Es la
red de salud privada especializada en la mujer más grande de México. Fundada en
2015, su misión es brindar atención médica humana e integral a la mujer y su
familia, garantizando excelencia clínica, accesibilidad económica y una
experiencia cálida. Con 15 clínicas y un hospital, ha atendido a casi 2
millones de mujeres, ofreciendo un modelo hasta 50% más accesible que
alternativas privadas y con tiempos de espera radicalmente menores. Su enfoque
en la prevención y detección oportuna ha permitido salvar más de 3,350 vidas,
consolidándose como un referente en salud femenina con un NPS de satisfacción
superior al 85%